Después de un fin de semana horrible, sobre todo el sábado, pues el lunes cuando menos lo esperaba me llamó. La verdad es que me sorprendió muchísimo porque no pensé que lo fuese hacer después del mensaje que le mandé en el que le decía que no podíamos ser amigos.

El caso es que iba por la calle con mi hermana, sonó el teléfono, lo cogí y al ver que era él no fui capaz de descolgar. Rápidamente mi hermana se guardó el móvil para no tuviese tentaciones de hablar con él. Me puse muy nerviosa en ese momento, no sabía cómo reaccionar, supongo que por lo inésperado que me resultaba que llamase.

Parece que es muy exagerado todo esto por una llamada... pero es que durante estos 10 años en la mayoría de los enfados era yo la que acababa llamando para hablar con él. Y como es una persona de palabra, al menos la que yo conocía de antes, pensaba que no lo haría.

El caso es que lo hizo y no supe cómo reaccionar.

Me tocaba ir al psicólogo y le dije que mi intención era mandarle un sms diciéndole que estaba bien y que de momento era mejor no hablar. Por cortesía, ya que él me había cogido el teléfono siempre, me dijo que lo hiciera así.

El mensaje fue: "Estoy bien. De momento es mejor que no hablemos. Feliz día de San Juan".

Ahora tengo más claro que me da muchísima pena, pero que lo mejor es no hablar porque me hace daño y lamentablemente él no tiene intención de volver conmigo.

Su respuesta fue: "Me alegro. Muchas gracias. Sólo quería saber cómo estás"

Bueno, yo sólo con saber que se preocupa por mí ya soy un poco feliz ¿A qué me conformo con poco?

El resto de los días he tenido sensaciones extrañas, hasta de pena por él, porque supongo que le tiene que doler que no hablemos... pero es lo que tiene el haberme dejado.

Sigo hecha un lío, porque aunque sé que es mejor no hablar con él me sigo poniendo fechas límite para hacerlo, como por ejemplo su cumpleaños que es el día 5. Me digo a mí misma, hasta ese día no le llamo, entonces si pienso así ¿es que mi decisión de no hablar con él no es firme?

Espero tener fuerza de voluntad y haber tomado la decisión correcta.